Monográfico Coníferas

Las coníferas son una familia de árboles muy apreciados como bonsái. Sus cortezas craqueladas, sus intensos brotes verdes y sus formas asombrosas, producto de la caprichosa naturaleza, nos atraen poderosamente. No es por casualidad que los aficionados a este arte acaben adquiriendo algún pino para modelarlo como bonsái. Ahora bien, se trata de especies que necesitan unos conocimientos ya en cierta medida avanzados, para conseguir lograr tras años de cultivo un árbol de aspecto maduro.

Existe mucha confusión sobre cómo utilizar las diversas técnicas a nuestro alcance, para conseguir crear un pino bonsái. Tampoco se pueden usar las mismas técnicas de forma indiscriminada para cada especie e incluso éstas variarán según el estado de formación de cada árbol. Por eso no es de extrañar ver nuestros ejemplares no avanzar como esperábamos. Quizá la respuesta esté en la siguiente cuestión…

¿Sabes que en el grupo de las coníferas existen especies de una sola brotación anual, otras que hacen dos y las hay que no paran de crecer durante todo el periodo vegetativo?

Pues este comportamiento será el que determinará qué técnicas utilizar para formar ese ejemplar en concreto como bonsái y según en la fase de desarrollo que se encuentre habrá que ir variándolas, para al final tener una ramificación adecuada y con una brotación equilibrada en toda la copa. Esto jamás ocurrirá de forma natural por la tendencia a crecer apicalmente típica de este grupo de árboles, salvo en individuos ya muy viejos que crecen en la montaña.

Así, las técnicas que para unas especies de pinos nos pueden servir para avanzar en su camino, a otras las puede debilitar e incluso poner en peligro su vida.

Todas estas cuestiones se abordarán en una clase monográfica online sobre cómo trabajar las coníferas, según estos tres grandes grupos de especies (de una brotación, de dos brotaciones y de brotación contínua).

Éste puede ser un buen momento para que aprendas de una vez por todas en qué especies, cuándo, cómo y para qué se realizan los trabajos de:

  • Metsumi (pinzado de velas)
  • Mekiri (corte de la brotación nueva)
  • Mekaki (selección de yemas)
  • Hagari o Hanuki (eliminación de hojas viejas)

También revisaremos aspectos del trasplante de pinos, de creación de ramas donde no existen y de cómo solucionar diferentes problemas de cultivo tan habituales en este tipo de árboles, cuando no se hacen bien las cosas.

La clase se impartirá online, ya que hay personas interesadas de diversas partes de la geografía peninsular e incluso internacionales. Su duración aproximada comprenderá unas 2-3 horas y el precio por asistente será de 15 €. A continuación se muestran las dos fechas establecidas para ofrecer diferentes alternativas:

26 de Agosto – 20:00 H

28 de Agosto – 18:00 H

Si existe un grupo de personas suficiente que proponga otra opción, se estudiaría la posibilidad de repetirla en septiembre.

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¡Gracias por vuestro interés!

Evolucionando

Ullastre (Olea sylvestris) mostrando el crecimiento primaveral previo al pinzado de verano.

Aspecto del mismo árbol tras la poda de formación y mantenimiento.

Nueva Camiseta

Ya tenemos el nuevo diseño de la camiseta de la Escuela…

La Sabina de Alex

A continuación se muestra el diseño propuesto por la Escuela Sagunt Bonsái, para esta Sabina (Juniperus sabina) propiedad de Alejandro Morena de Carranque (Toledo). Entre los diversos servicios disponibles también ofrecemos asesoramiento y creación de bocetos factibles, del posible aspecto futuro de cada bonsái previo al trabajo de formación en los Talleres.

Estado actual de la Sabina (Juniperus sabina).

Detalle del interesante shari y la vena viva que recorre todo el tachiagari.

Boceto realizado por Alejandro Morena mostrando su idea de diseño para este árbol.

Simulación por ordenador de la propuesta planteada por la Escuela Sagunt Bonsái.

José Manuel Blázquez / BONSAIKIDO

La creatividad (y la imaginación) no son una exclusividad de los artistas (pintores, escultores, músicos…), ni de los maestros de bonsái. No por casualidad, una buena parte del éxito en el diseño de un bonsái y de la consecución de buenos resultados se debe en gran medida a:

• Saber ver: componer (dibujar, pintar, esculpir, diseñar un bonsái, etc.) está directamente relacionado con saber ver. En la vida diaria actuamos con rapidez frente a todo lo que hay a nuestro alrededor, pero para crear o diseñar un bonsái (o cualquier obra de arte) es necesario bajar ese ritmo y no solo limitarnos a mirar los árboles que nos rodean en la naturaleza, sino a verlos de verdad, como si fuera la primera vez que nos encontráramos frente a ellos. Esta capacidad mejorará nuestra percepción del mundo que nos envuelve, especialmente de los árboles. Además, cuanto más entrenemos la vista, más deslumbrantes encontraremos los detalles que narrarán la historia de esos árboles y será entonces cuando las cosas más insignificantes se volverán bellas (cortezas, ramas, etc.).

• Tener una actitud positiva: olvidarse del “no puedo” y pensar lo que en realidad “estoy aprendiendo”. Los diseños y composiciones de un bonsái no suelen salir bien a la primera, hay que ser constantes y aprender de los que ya saben.

• Ser entusiasta: volcando toda nuestra pasión, imaginación y espíritu en lo que estamos haciendo, impulsaremos la creatividad del diseño de nuestro bonsái.

• Equivocarse: no hay que tener miedo a cometer errores, de hecho estos son necesarios para avanzar en el aprendizaje. Sobre todo hay que evitar el miedo a lo que otros puedan pensar. Lo importante es no cerrar nuestra mente al proceso de exploración, pero desde el conocimiento, no desde la improvisación.

• Descansar: detenerse a pensar sin hacer nada y parar un poco el ritmo es importante para conseguir buenos diseños con un bonsái. Las mejores ideas y la creatividad surgen en momentos en los que estamos alejados de nuestros pensamientos y desafíos diarios.

En situaciones en las que “perdemos el tiempo” en nosotros, las cosas fluyen con más calma y vemos los árboles que nos rodean de forma distinta. En esos instantes nuestra creatividad recarga las baterías y se pone a trabajar. La percepción, un sexto sentido, y la intuición se manifiestan en el diseño de nuestros bonsáis.

• Buscar la naturalidad (shizen): evita los diseños demasiado elaborados y refinados. Esto plantea cierta dificultad y autocontrol, mientras que el exceso y la complicación son más fáciles y comunes. Tampoco requieren demasiados procesos de reflexión ni creatividad.

• Buscar la simplicidad (kanso): los mejores profesionales y aficionados siempre están buscando la solución más simple para el problema más complejo. Si todo es importante, entonces nada lo es. Es fundamental reducir los elementos (ramas, volúmenes, etc.) para quedarse sólo con lo esencial.

Es importante no confundir simple con simplista o simplismo, o la simplicidad del diseño de un bonsái que surge de la pereza o la ignorancia, sino del deseo inteligente de claridad, franqueza, sutileza, etc. que nos hace llegar a la esencia de las cosas, lo que a veces no resultará fácil. La simplicidad es conseguir el máximo efecto en un bonsái con los mínimos recursos y aunque puede resultar difícil de alcanzar no es imposible.

Por otra parte las restricciones de trabajar con muy pocos elementos (un árbol, una maceta, unas piedras, una pequeña decoración, etc.) suponen un reto creativo, si queremos obtener los mejores resultados (bellos, innovadores).

Cuando abordamos el diseño de un bonsái, necesitamos transmitir lo primordial, eliminando todos aquellos elementos que nos distraigan del todo esencial y que nos dificulten su visión. Los bonsáis saturados y recargados confunden la percepción y complican la comprensión. En cambio, la simplicidad permite una atención directa y clara. La belleza y la elegancia se consiguen a través de la eliminación y la omisión (reducción de lo no esencial). Este criterio de simplicidad es extensible y fundamental para cualquier obra de arte japonesa tradicional influenciada por la estética Zen (wabi-sabi).

La simplicidad es la mayor de las sofisticaciones.

(Leonardo da Vinci)

Artes como la ceremonia del té, el ikebana, el sumi-e, la caligrafía japonesa, la poesía (haiku), el propio bonsái, etc., necesitan muchos años para llegar a ser dominadas. No hay nada sencillo en estas artes, aunque ejecutadas por un maestro pueden parecer hermosamente simples. Por ejemplo, un haiku (poesía tradicional japonesa, que consiste en un poema breve, generalmente formado por tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas), es una forma de expresión escrita con unas normas muy estrictas, capaz de capturar la esencia y los detalles de un instante en la Naturaleza con una gran sutileza y profundidad, igual que un bonsái. Un bonsái es contar una historia como un haiku.

En definitiva, hay que pensar en “restar” y no en “añadir” (menos es más). No obstante, aunque la simplicidad es un principio importante en el diseño de un bonsái, no es en sí misma garantía de creatividad. Tampoco hay que excederse ni que el diseño llegue a ser “demasiado simple”, más bien consiste en encontrar el equilibrio más adecuado para cada caso.

José Manuel Blázquez

Propietario y Profesor / BONSAIKIDO

En España, conozco a muy pocas personas que impartan cursos de Arte Bonsái apoyándose en estas ideas o actitudes y uno de esos lugares de referencia es la Escuela Sagunt Bonsái. A su maestro, Marcial Yuste le apasiona enseñar el arte del bonsái desde ese enfoque, porque sabe con certeza que éste determinará en gran medida, que un árbol en maceta acabe atrapando nuestro corazón cuando lo contemplemos. Será la diferencia entre un árbol plantado en un tiesto y un bonsái de verdad. Si alguien desea profundizar en el arte del bonsái a ese nivel, incluso habiendo estudiado en Japón, debería quizá plantearse ser alumno de la Escuela Sagunt Bonsái, pues aprenderá a ver los bonsáis con otros ojos, a ver su esencia.

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