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5 12 2018

Un Junípero de Jardín

Por |5 diciembre 2018|Talleres|Sin comentarios

Hoy os traemos la remodelación radical de este Junípero cultivado como árbol de jardín, que se recuperó cuando sus propietarios decidieron deshacerse de él.

Frente del árbol antes de iniciar su diseño.

Vista trasera.

Ha sido un trabajo arduo pues el material había crecido libre en el suelo durante muchos años, por lo que hubo que emplearse a fondo, para obtener una primera imagen del futuro bonsái.

Tras crear un shari, varios jines y realizar una poda importante de selección.

Creo que el resultado bien ha merecido la pena. Cuando densifique el verde y termine de madurar puede resultar un ejemplar muy evocador…

Resultado tras un intenso día de trabajo.

Con una maceta apropiada a su estilo (fotomontaje).

1 12 2018

El Ave Fénix

Por |1 diciembre 2018|Talleres|Sin comentarios

Hoy os presentamos esta Sabina Rastrera (Juniperus sabina), a la que se le han tenido que aplicar técnicas extremas de torsión (algunas de ellas han llegado a los 270 grados), para conseguir distribuir el verde acorde al diseño previamente planteado.

Estado inicial de la sabina.

Aspecto tras el primer trabajo de formación.

Maceta considerada adecuada a su estilo (fotomontaje).

Ahora queda vigorizar la copa durante varios años y trabajarla mediante podas selectivas en la época de energía positiva del árbol, para ir densificando, refinando y definiendo las distintas masas foliares hasta alcanzar su etapa de madurez.

30 11 2018

Bonsai Wire Art

Por |30 noviembre 2018|Filosofía|Sin comentarios

A veces ocurre… Entra un árbol en tu vida y acaba formando parte de la familia. Apodado Ryū-Terū (cola de dragón por la terminación en ten-jin de su ápice), este bonsái ya forma parte de mi historia y qué mejor que homenajearlo con una réplica suya en alambre, creada por uno de los mejores artistas de esta disciplina artística:

Salvo Amato… (Bonsai Wire Art).

¡Excepcional trabajo!

27 11 2018

La Base de una Buena Enseñanza

Por |27 noviembre 2018|Filosofía|Sin comentarios

Debemos pensar bien la razón por la cual queremos enseñar. Si bien el hecho de dar clases nos ayuda a seguir creciendo dentro de una disciplina, tenemos que obrar con cuidado para no confundirnos, ya que nos ponemos en una posición donde más que el poder prima la responsabilidad. Y ahora viene la pregunta lógica… “¿Qué vas a hacer? ¿Crear una escuela? ¿Dar clases?” La respuesta es clara y no puede ser otra que la más acertada: “voy a hacer bonsái, condición previa para dedicarse a la docencia en este noble arte.”

 

20 11 2018

La Belleza del Espacio Vacío

Por |20 noviembre 2018|Filosofía|Sin comentarios

Bonsái significa seguir el flujo de la naturaleza. Por supuesto, muchos árboles salvajes tienen ramas antiestéticas o innecesarias y debemos reconocerlas cuando practicamos bonsái. Mientras trabajas con ellos, a veces tienes que recurrir a técnicas artificiales para realzar su valor visual. Sin embargo, se pueden usar tácticas adicionales para ocultar esas áreas que resulten menos atractivas mediante ramas y hojas, con el objeto de conseguir al final árboles que no parezcan antinaturales.

En última instancia, debemos usar ejemplos reales para crear árboles de aspecto natural. Es importante observar la naturaleza y considerar el entorno donde creció el árbol, así como sus propiedades y características individuales. Si se estudian las ramas de estos ejemplares, podríamos preguntarnos: “¿por qué engordó tanto esta rama y qué debo hacer con ella?” o, “¿por qué esta otra es tan delgada y cómo podría integrarla en el diseño”; pero lo fundamental es buscar que resulte una forma de apariencia creíble.

Los árboles silvestres que viven en laderas tienen troncos y ramas que generalmente acaban secándose después de pasar bastantes años a la sombra, mientras las partes que reciben mucho sol pueden crecer y prosperar. Es decir, los longevos árboles que han envejecido en la naturaleza suelen adquirir un aspecto mucho más singular. A medida que los pinos maduran, el número de acículas aumenta y como consecuencia del incremento de hojas, las ramas bajas y pesadas pueden dejar de recibir la luz solar directa que necesitan. El árbol comienza entonces a perder las ramas más cercanas a la base del tronco o aquellas que se amontonan juntas en localizaciones concretas. El espacio de esta manera se va creando de forma natural y cada rama individual, en su propio lugar, puede terminar encontrando su función. Esto es en lo que tenemos que pensar a medida que vamos formando la estructura de un bonsái.

Cuando consideres la forma de un árbol, utilizando como modelo un ejemplar natural, nunca debes olvidar el término japonés que hace alusión a esa característica “Kukanyubi“, que traducido al español sería “la belleza del espacio“. En la naturaleza, es necesario tener en cuenta los espacios entre las ramas, entre los troncos y entre ambos. En los bonsáis, también tenemos que añadir el espacio inducido por la maceta. Cuando diseñamos bonsáis los espacios están vivos y resulta un gran acierto saber mostrar la belleza de los mismos.

¿Alguna vez has visto un bonsái donde la copa se exhiba totalmente cubierta de hojas? ¿Dónde no haya equilibrio o alteración de las ramas y simplemente se pode como un árbol de jardín? Si actuamos de esta manera no lograremos ver la forma del tronco o de las ramas. Cuando veamos un árbol sin un estilo definido, comprenderemos la importancia del “espacio negativo“.

Al cultivar bonsáis, siempre deberemos tener en mente “la belleza del espacio“. Ese es el deseo y el significado contenido en la palabra “Kukanyubi“.

[Versión reinterpretada del escrito original publicado por Abe Kurayoshi en el siguiente enlace de su web: haz clic aquí…]