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11 10 2016

Bonsái como Arte

Por |11 octubre 2016|Filosofía|2 Comentarios

Se ha extendido tanto el término Bonsái, que su uso se ha generalizado. Esto tiene un lado positivo y otro negativo. El bueno, es que cada vez hay más personas que conocen su existencia y eso es importante para crear afición y darlo a conocer. El malo es que se desvirtúa mucho lo que en realidad es un bonsái, que no deja de ser otra cosa que una obra de arte, que normalmente lleva implícitas unas normas y reglas estéticas, que consiguen mejorar su percepción visual y aumentar su belleza. Cuando esto ocurre, suele perderse por el camino parte de su comprensión y significado.

El Bonsái, al igual que toda disciplina artística que se precie, busca como objetivo final captar la atención del observador y eso no suele ocurrir por casualidad. Además, el bonsái como arte tiene una historia reciente, de apenas cien años, pues antes solo era considerado más bien como una práctica de jardinería. Al ser tan joven, si lo comparamos con el resto de modalidades artísticas, intenta avanzar más rápido y ganar el tiempo perdido, tomando prestados los conceptos que se usan en otras artes, para llevarlos al bonsái y aplicarlos en su beneficio. En bonsái no vale todo, pues lo que se persigue es realzar al máximo los atributos de un árbol, para que al mirarlo despierte nuestro interés y nos provoque sensaciones… Y eso no se consigue por azar. Todo bonsái de calidad debe cuidar los diferentes elementos que lo componen, para crear una imagen idealizada de un viejo y majestuoso árbol perdido en un rincón de naturaleza, que nos hable de sus años vividos y consiga atrapar nuestros sentimientos. Y todo esto no llega por casualidad.

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Se ha estudiado mucho sobre la percepción visual en las personas y cómo vemos las obras de arte. En bonsái parte de este análisis se lo debemos a un gran desconocido en Occidente, que publicó una serie de artículos en la prestigiosa revista japonesa sobre bonsái, denominada Kinbon Bonsai Magazine. Seya Takeshi nos habla muy claramente de cómo se debe trabajar y qué partes se deben potenciar, para conseguir que un árbol cultivado en una maceta, acabe convirtiéndose en una obra de arte. A continuación vamos a definir qué aspectos considera este autor imprescindibles, para que un bonsái alcance su plenitud:

El primero es el desarrollo de la teoría del espacio vacío

A este apartado Seya dedica muchas páginas, porque la elegancia del espacio vacío determina la calidad del bonsái. Además, el aprendizaje del sentido del espacio vacío, es básico para entrar en el mundo del bonsái, en el recinto del arte.

El segundo, es la teoría del movimiento de los bonsáis

Los bonsáis han de mostrar la energía en movimiento, o a punto de hacerlo. La creación del movimiento de los bonsáis como él explica, no es un equilibrio de pesos, sino un equilibrio de vectores. Un bonsái que parece que está apunto de moverse es un bonsái que tiene ritmo. También dice que para conseguirlo, hay que entender bien la fuerza que se esconde detrás de cada curva, y la que hace cada rama. A los bonsáis que no muestran este movimiento o ritmo, aunque tengan las ramas y hojas muy sanas y vigorosas, les faltará vitalidad y seguro que también carecerán de sentido artístico.

Y el tercero y final: hay que evitar las simetrías de izquierda a derecha y de arriba abajo

La razón principal por la que hay que evitar las simetrías, es que así se frena el movimiento y ritmo de cada árbol. Además, si consideramos que los bonsáis se plantan en una maceta simétrica, se ponen encima de una mesa también simétrica, y se colocan en un Tokonoma también simétrico, la simetría del árbol se fundiría en un mar de repeticiones. En la creación de una obra de arte, incluido el lugar donde se expone, hay que evitar la repeticiones porque resultan monótonas y aburridas. En cambio el contraste de la asimetría es una técnica de creación. Para poner un ejemplo, la belleza del contraste se encuentra cuando miramos los jardines famosos, entre el paisaje del fondo que suele ser asimétrico y las construcciones que suelen ser simétricas. Así, todo el mundo se emociona al contemplarlos, y se destaca la magnificencia de su aspecto. Si lo pensamos, la manera de exponer los bonsáis entra en esta misma teoría.

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7 10 2016

Macetas

Por |7 octubre 2016|Filosofía|Sin comentarios

Cuanto más se use una maceta, más valiosa se convertirá, no materialmente, sino estéticamente. Cada día que se riegue y abone un bonsái, los aceites y productos químicos disueltos en el agua irán siendo absorbidos por la arcilla y crearán una pátina. Así, aparecerá la belleza de la maceta, que lentamente comenzará a desarrollarse tras muchos, muchos años. No se puede reproducir el tiempo y la vejez de un bonsái, de una maceta…, pues éstos viven dentro. Ésta es la esencia del Wabi-Sabi. Encontrar el tiesto correcto para un bonsái, no es solo encontrar el tamaño adecuado, la forma o el color. También debe complementar a la perfección con la edad del árbol. “Si ponemos un pino de 500 años en una maceta Tokoname nueva, éstos formarán una imagen absurda. Igualmente, si se coloca un árbol joven o poco formado en una maceta antigua, con una profunda pátina, los que lo observen solo apreciarán el recipiente y no la planta, y ese no es el camino del arte bonsái, pues se debe crear armonía entre ambos”.

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5 10 2016

Talleres

Por |5 octubre 2016|Talleres|2 Comentarios

Próximamente se van a trabajar en los Talleres otoñales de la Escuela estos dos Juniperus chinensis y este Myrtus communis… Cuando se realice el primer modelado de formación como bonsáis, de cada uno de ellos, se subirán fotos con los detalles de las técnicas empleadas y su resultado final.

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2 10 2016

Aprender a Mirar

Por |2 octubre 2016|Cursos|Sin comentarios

Para muchos bonsaistas entusiastas, la estética se concentra en un único dictamen: “Me gusta o no me gusta este árbol”, ahí se acaba el análisis. Este juicio en definitiva es importante, pero es solo el comienzo. El proverbio del escritor belga Georges Simeon era: “Conoce, no juzgues”. Y para alcanzar esa meta… ¿Qué se puede hacer? Cuando se estudian las componentes estéticas de bonsáis famosos creados en Japón u Occidente, carece de importancia si nos agrada más o menos esa obra de arte. Lo que deberemos hacer, si se quiere progresar en la práctica de esta disciplina artística, será aprender cómo mirar un árbol al detalle. Es esencial fijarse en cómo han sido formados y comprender la lógica detrás de su construcción.

Es posible juzgar si un árbol es bello sin conocer las razones del por qué. Pero cuando se busca mejorar su calidad, la única pregunta que necesitaremos hacernos es: ¿qué lo hace bello… o no?

François Jeker

Para ampliar más:

30 09 2016

Suiseki

Por |30 septiembre 2016|Filosofía|Sin comentarios

img_3977La adición de una “piedra paisaje” a nuestra composición, nos ayudará a crear una escena natural para nuestro árbol, transmitiéndonos una gran sensación de paz y tranquilidad interior, como si contempláramos la naturaleza misma. Los Suisekis se clasifican de la siguiente manera: “Piedras montaña distante” (Tomaya-ishi), “Piedras montaña cercana” (Kinzan-seki), “Piedras montaña de doble pico” (Soho-seki), “Piedras cascada” (Taki-ishi), “Piedras llanura” (Dan-ishi), “Piedras refugio” (Yadori-ishi), “Piedras territorio o paisaje” (Sansui kei-seki) y “Piedras acantilado marino” (Iwagata-ishi). En definitiva, se trata de representar lo que la madre Naturaleza lleva haciendo de forma natural a gran escala durante eones…

El sueño de todo coleccionista es encontrar algún día la piedra perfecta, para crear el paisaje en miniatura ideal. Pero, con el tiempo te vas dando cuenta que siempre habrá esperándote una piedra mejor, por lo que tu sueño nunca se desvanecerá. Puede llevar toda una vida encontrar un Suiseki de gran calidad.”

img_3978Barrancas de Burujón (Toledo).

27 09 2016

Kei Sho Sou Dai

Por |27 septiembre 2016|Filosofía|Sin comentarios

Un punto importante a considerar cuando se hace un bonsái de cualquier tamaño es cómo de grande éste parece; no cómo de grande éste es en realidad, sino la imagen que proyecta. En japonés este concepto es sucinto: “Kei sho sou dai”, que literalmente significa “forma pequeña imagen grande”. El objeto en sí mismo puede ser pequeño, pero está hecho de tal forma, que da la sensación de ser mayor. Para conseguir ese efecto, en bonsái se utilizan diferentes técnicas como son la elección de variedades de hoja pequeña, la proporción y disposición de todos los elementos que lo conforman (conicidad de tronco y ramas, ligera inclinación del ápice al frente, etc.), así como su compacidad, unidad y profundidad, que jugarán un papel muy importante para crear perspectiva. De esta manera conseguiremos esbozar la estampa de un árbol poderoso y majestuoso, que se muestra ante nosotros mucho más grande de lo que en realidad es.