Estoy muy acostumbrado a ver árboles con maderas planas, sin relieves o claro-oscuros que son los verdaderos atributos que aportan credibilidad y belleza a las zonas muertas creadas para asemejarse a la de los árboles de la naturaleza expuestos a los elementos, donde las partes más blandas (xylema) se van doblegando a la erosión y las zonas más duras (duramen) resisten el embate…

Esa acción crea un juego de luces y sombras imprescindible en toda madera de calidad que se precie, y ahí es donde radica la valoración de un buen acabado, cuidando en cada trabajo hasta el más mínimo detalle… Sólo tenéis que echar un vistazo a la multitud de árboles que se ven saturados de líquido jin (caldo sulfocálcico), cual paredes recién encaladas, para encubrir los rastros que se dejaron con las herramientas eléctricas o para tratar de solventar la incapacidad de su creador de aportar relieve a las superficies y proporcionarles un aspecto de apariencia vieja y natural…

No os dejéis llevar sólo por un verde lustroso y aparente o un potente tronco (eso con una buena práctica de la jardinería se puede conseguir). La suma de todos estos otros detalles que aportan naturalidad y credibilidad, son los que verdaderamente conforman el TODO en Bonsái, si queremos empezar a adentrarnos en esta disciplina como una forma de expresión artística.