Debemos pensar bien la razón por la cual queremos enseñar. Si bien el hecho de dar clases nos ayuda a seguir creciendo dentro de una disciplina, tenemos que obrar con cuidado para no confundirnos, ya que nos ponemos en una posición donde más que el poder prima la responsabilidad. Y ahora viene la pregunta lógica… “¿Qué vas a hacer? ¿Crear una escuela? ¿Dar clases?” La respuesta es clara y no puede ser otra que la más acertada: “voy a hacer bonsái, condición previa para dedicarse a la docencia en este noble arte.”