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Pulsera

Ya tenemos las pulseras identificativas de los integrantes de la Escuela…

Artículo para Esprit Bonsai

En el número de enero de 2018, la revista especializada en bonsái de ámbito internacional Esprit Bonsai nos publicará un artículo de un trabajo de formación y diseño sobre un Pinus sylvestris… ¡Permaneced atentos!



Entrevista para Bonsái Focus

Poco a poco, como en el proceso de creación de un bonsái de calidad, se va reconociendo el esfuerzo, el trabajo y la trayectoria de la Escuela Sagunt Bonsái, pero aún nos queda un largo camino por recorrer. En esta ocasión Bonsái Focus, la prestigiosa revista internacional que se edita en seis idiomas, nos realizó hace unos meses una entrevista y en el presente número se publica su resultado. Sólo nos queda agradecer el interés de su Director Farrand Bloch por nuestra actividad y le deseamos a esta interesante publicación, con ya muchos años de experiencia, una larga vida (imágenes © Bonsái Focus)…

You can read the interview in english here (page 1, page 2).

Nueva Camiseta

Ya tenemos el nuevo diseño de la camiseta de la Escuela…

Los Olivos de Erasmo

Es justo reconocer las influencias que han podido tener ciertas personas en el camino que hayamos decido tomar. Es por ello a veces necesario aprovechar la ocasión para recordar los inicios y considerar que cosas marcaron un antes y un después en nuestro devenir. En mi caso la naturaleza y el respeto hacia ella siempre han estado muy presentes en mi vida, con lo que el descubrimiento del mundo del bonsái fue más bien una cuestión de tiempo. Por aquella época no era muy habitual ver buenos ejemplares de bonsái, que se aproximaran algo al nivel de los árboles japoneses, pero algunos dejaron huella en mí al contemplarlos. De esa época recuerdo las fotos de algunos buenos bonsáis, que despertaron la gran pasión que hoy profeso por este Arte y, sin duda, muy especialmente me vienen a la mente los olivos de Erasmo García. Esos ejemplares tenían algo ciertamente indescriptible y era innegable que sentías algo muy profundo dentro de ti cuando los observabas. Fueron esas imágenes las que me sirvieron para adquirir un gusto especial por los acebuches (Olea sylvestris) y especialmente por la variedad mallorquina de troncos tortuosos, corteza abotonada, madera imposible y hoja reducidísima. No por casualidad todos estos atributos siempre se han apreciado en bonsái, al proporcionar carácter a cada espécimen y dotarles de un aspecto de gran vejez.

Los japoneses valoran mucho los bonsáis que tienen mochikomi, es decir, que han madurado y conseguido envejecer dentro de una maceta, pues esa apariencia no se puede imitar con ninguna técnica y no queda más remedio que dejar pasar el tiempo. Y si hablamos de mochikomi con especies propias de nuestro territorio, el círculo de personas que pueden decir que han conseguido crear obras de esa índole, tras muchos años de cultivo y cuidados de un bonsái se reduce muchísimo. Traerse un árbol de Japón con estas características dependerá de la suma de dinero que estemos dispuestos a pagar, pero esa es otra historia muy distinta.

Si tenemos en cuenta todo lo dicho hasta ahora no podemos evitar hablar de Erasmo y sus olivos. Algunos de los mejores ejemplares de esta especie han sido formados por él y visitar su jardín de bonsáis siempre ha deparado sorpresas y buenos recuerdos. Yo he tenido y sigo teniendo algunos árboles suyos, porque cuando buscas olivos con alma generalmente acabas en casa de Erasmo. Gran parte del conocimiento de esta especie en bonsái, así como las técnicas más adecuadas para su modelado y formación se las debemos a él. El acebuche en bonsái es una especie muy apreciada porque tiene todo lo que un buen ejemplar ha de poseer, para considerarse de calidad (movimiento, madera, corteza, hoja pequeña, responde muy bien a los trabajos e incluso se puede llegar a disfrutar de sus flores y frutos).

Aprovecharé la ocasión para recordar aquí una frase de esas que demuestran gran sabiduría, citada por Erasmo en mi última visita con motivo de la “adopción” de uno de sus emblemáticos “hijos” y que se me ha quedado grabada en el subconsciente:

Noboru Kaneko, uno de los mejores maestros de bonsái de Japón, siempre decía que los árboles nos eligen para que los cuidemos y a ti te ha elegido “El Dragón”… Espero que tengáis una gran relación juntos, como yo la he tenido…

Así pues, sirva como homenaje esta breve entrada para agradecer todo lo que sobre esta versátil especie nos ha aportado uno de los padres del bonsái español… Y como una imagen vale más que mil palabras, a continuación os dejo una galería de algunas de las impresionantes obras con las que nos ha regalado la vista este gran maestro (Fotografías © Erasmo García):

Por si todo lo dicho anteriormente fuera poco, el año pasado uno de los bonsáis de Erasmo viajó como presente de los reyes de España a los Emperadores de Japón:

http://www.antena3.com/noticias/mundo/la-princesa-masako-participa-en-la-ceremonia-de-bienvenida-a-los-reyes-de-espana-en-japon_2017040558e4b7f50cf2abec9e0b2dcb.html

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/bonsai-que-viajo-cartagena-jardin-imperial-japon-5961800

Gracias, Erasmo.

Fitofortificantes y Xylella fastidiosa

A raíz de los casos recientes detectados en Baleares y el primer positivo en la Comunidad Valenciana de infección de la bacteria Xylella fastidiosa, he creído conveniente matizar algunos puntos que pueden servir de ayuda, para entender mejor cómo podemos actuar los que nos dedicamos al bonsái respecto a esta nueva amenaza. Primero conviene conocer un poco a este patógeno. Se trata de una bacteria fitopatógena, de la clase proteobacteria con gran potencial de daño sobre algunas plantas y árboles. Ataca sin curación en la actualidad a diversos géneros de utilidad económica como la vid, el olivo, el almendro, el ciruelo, el melocotonero y el limonero, así como otras especies que no producen frutos como el laurel.

Los vectores o agentes transmisores de la enfermedad son insectos chupadores que se alimentan del floema. Una vez que el vector pica y succiona en una planta infectada, las bacterias pasan a su organismo y permanecen en las estructuras de alimentación del insecto, hasta que éste se traslada a otra planta para seguir nutriéndose, momento en el que las introducirá en el nuevo huésped. Las bacterias se instalan dentro del vegetal en los vasos del xilemapor donde circula la savia bruta y allí se multiplican llegando a obstruirlo, con lo que la planta deja de recibir agua y nutrientes comenzando a marchitarse hasta secarse.

De momento no existe ningún producto fitosanitario en el mercado que ataque a estas bacterias, por lo que debe ser la propia planta con sus defensas la que al final sea capaz de aislarla y crear un nuevo sistema vascular, con el que suministrar la savia necesaria para mantener sus tejidos vivos. Y ahí es donde tienen un papel muy importante que desarrollar los productos catalogados como fitofortificantes, que no son ni más ni menos que sustancias activadores de las propias defensas de las plantas, las fitoalexinas. Si un árbol es tratado con estos compuestos, tendrá un sistema de respuesta mucho más preparado para hacer frente a cualquier ataque y es así como logrará aislar la enfermedad, si ésta se encuentra en los estadios iniciales. Gozando de mayor vigor y vitalidad también podrá regenerar con mayor facilidad los vasos conductores de savia, que le permitirán superar la enfermedad o en su caso minimizarla.

Por citar solo algunos fitofortificantes, que poseen estudios científicos que avalan su efectividad frente a patógenos complejos, nombraremos dos que no resultarán difíciles de adquirir en cualquier centro especializado. El primero y más conocido es el fosfito potásico, que ha demostrado ser un gran remedio para enfermedades de difícil erradicación como la Phytophthora y otras con las que los productos químicos convencionales tenían baja respuesta. El segundo fitofortificante es el cobre sistémico (Cu-), que al no ser de contacto como el convencional consigue penetrar en el árbol y actuar dentro de él.

Para terminar conviene no ser alarmistas, pues si consideramos que el vector es un insecto que tiene un radio de acción limitado (capacidad de vuelo y/o dispersión determinado) y que en nuestros bonsáis normalmente llevamos un calendario de aplicaciones fitosanitarias estricto, para precisamente mantener las plagas bajo control, será bastante difícil que esta afección incida directamente en nuestra afición.

Preparando la entrevista para Bonsai Focus

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