Filosofía

21 06 2018

Mis Tesoros

Por |21 junio 2018|Filosofía|Sin comentarios

Aprovecho la ocasión para mostraros estas dos pequeñas joyitas de mi colección, que me llenan en cuerpo y alma, alimentando ese lado salvaje que llevo dentro y que tanto me inspira en mis creaciones de bonsái… Expresan muy bien la naturaleza que tanto amo y sin la cual la vida en este Planeta no sería posible, aunque muchos quizá no hayan caído en la cuenta de semejante disyuntiva.

¡Ah!, son de Bigei…

7 04 2018

Bunjin, Arte en su Máxima Expresión

Por |7 abril 2018|Filosofía|Sin comentarios

LITERATI

En la línea tinta del horizonte
sobre un cielo de papel, inexplicable,
la rúbrica de tu tronco se delinea.
Desde la raíz el trazo vivo, áspero y leñoso,
asimétrico se eleva.

El viento te cincela
el tiempo como fuego te obliga,
a seguir el metro de una poda
sin sentido ni medida,
hoy rompe el compás de la rama,
mañana te corta la guía,
y aún así mantienes firme el gesto,
bajas caprichoso, obligado giras,
derramándote en torrente,
ascendiendo en el aire como una herida,
te detienes súbitamente en la punta, en el ápice,
y allí estallan y se abren
redondas muchedumbres,
como soles de hojas brillan
y cubren todo lo posible del dibujo y la línea.

El aire luminoso murmura en la fronda,
despeinados crisantemos en la brisa.
Tiembla el papiro
con el árbol de tu firma.

Miguel Vaquera

16 07 2017

José Manuel Blázquez / BONSAIKIDO

Por |16 julio 2017|Filosofía|Sin comentarios

La creatividad (y la imaginación) no son una exclusividad de los artistas (pintores, escultores, músicos…), ni de los maestros de bonsái. No por casualidad, una buena parte del éxito en el diseño de un bonsái y de la consecución de buenos resultados se debe en gran medida a:

• Saber ver: componer (dibujar, pintar, esculpir, diseñar un bonsái, etc.) está directamente relacionado con saber ver. En la vida diaria actuamos con rapidez frente a todo lo que hay a nuestro alrededor, pero para crear o diseñar un bonsái (o cualquier obra de arte) es necesario bajar ese ritmo y no solo limitarnos a mirar los árboles que nos rodean en la naturaleza, sino a verlos de verdad, como si fuera la primera vez que nos encontráramos frente a ellos. Esta capacidad mejorará nuestra percepción del mundo que nos envuelve, especialmente de los árboles. Además, cuanto más entrenemos la vista, más deslumbrantes encontraremos los detalles que narrarán la historia de esos árboles y será entonces cuando las cosas más insignificantes se volverán bellas (cortezas, ramas, etc.).

• Tener una actitud positiva: olvidarse del “no puedo” y pensar lo que en realidad “estoy aprendiendo”. Los diseños y composiciones de un bonsái no suelen salir bien a la primera, hay que ser constantes y aprender de los que ya saben.

• Ser entusiasta: volcando toda nuestra pasión, imaginación y espíritu en lo que estamos haciendo, impulsaremos la creatividad del diseño de nuestro bonsái.

• Equivocarse: no hay que tener miedo a cometer errores, de hecho estos son necesarios para avanzar en el aprendizaje. Sobre todo hay que evitar el miedo a lo que otros puedan pensar. Lo importante es no cerrar nuestra mente al proceso de exploración, pero desde el conocimiento, no desde la improvisación.

• Descansar: detenerse a pensar sin hacer nada y parar un poco el ritmo es importante para conseguir buenos diseños con un bonsái. Las mejores ideas y la creatividad surgen en momentos en los que estamos alejados de nuestros pensamientos y desafíos diarios.

En situaciones en las que “perdemos el tiempo” en nosotros, las cosas fluyen con más calma y vemos los árboles que nos rodean de forma distinta. En esos instantes nuestra creatividad recarga las baterías y se pone a trabajar. La percepción, un sexto sentido, y la intuición se manifiestan en el diseño de nuestros bonsáis.

• Buscar la naturalidad (shizen): evita los diseños demasiado elaborados y refinados. Esto plantea cierta dificultad y autocontrol, mientras que el exceso y la complicación son más fáciles y comunes. Tampoco requieren demasiados procesos de reflexión ni creatividad.

• Buscar la simplicidad (kanso): los mejores profesionales y aficionados siempre están buscando la solución más simple para el problema más complejo. Si todo es importante, entonces nada lo es. Es fundamental reducir los elementos (ramas, volúmenes, etc.) para quedarse sólo con lo esencial.

Es importante no confundir simple con simplista o simplismo, o la simplicidad del diseño de un bonsái que surge de la pereza o la ignorancia, sino del deseo inteligente de claridad, franqueza, sutileza, etc. que nos hace llegar a la esencia de las cosas, lo que a veces no resultará fácil. La simplicidad es conseguir el máximo efecto en un bonsái con los mínimos recursos y aunque puede resultar difícil de alcanzar no es imposible.

Por otra parte las restricciones de trabajar con muy pocos elementos (un árbol, una maceta, unas piedras, una pequeña decoración, etc.) suponen un reto creativo, si queremos obtener los mejores resultados (bellos, innovadores).

La simplicidad es la mayor de las sofisticaciones.

(Leonardo da Vinci)

Artes como la ceremonia del té, el ikebana, el sumi-e, la caligrafía japonesa, la poesía (haiku), el propio bonsái, etc., necesitan muchos años para llegar a ser dominadas. No hay nada sencillo en estas artes, aunque ejecutadas por un maestro pueden parecer hermosamente simples. Por ejemplo, un haiku (poesía tradicional japonesa, que consiste en un poema breve, generalmente formado por tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas), es una forma de expresión escrita con unas normas muy estrictas, capaz de capturar la esencia y los detalles de un instante en la Naturaleza con una gran sutileza y profundidad, igual que un bonsái. Un bonsái es contar una historia como un haiku.

© Ullastre de Pep Ferragut (Palma de Mallorca).

En definitiva, hay que pensar en “restar” y no en “añadir” (menos es más). No obstante, aunque la simplicidad es un principio importante en el diseño de un bonsái, no es en sí misma garantía de creatividad. Tampoco hay que excederse ni que el diseño llegue a ser “demasiado simple”, más bien consiste en encontrar el equilibrio más adecuado para cada caso.

Cuando abordamos el diseño de un bonsái, necesitamos transmitir lo primordial, eliminando todos aquellos elementos que nos distraigan del todo esencial y que nos dificulten su visión. Los bonsáis saturados y recargados confunden la percepción y complican la comprensión. En cambio, la simplicidad permite una atención directa y clara. La belleza y la elegancia se consiguen a través de la eliminación y la omisión (reducción de lo no esencial). Este criterio de simplicidad es extensible y fundamental para cualquier obra de arte japonesa tradicional influenciada por la estética Zen (wabi-sabi).

En España, conozco a muy pocas personas que impartan cursos de Arte Bonsái apoyándose en estas ideas o actitudes y uno de esos lugares de referencia es la Escuela Sagunt Bonsái. A su maestro Marcial Yuste le apasiona enseñar el arte del bonsái desde ese enfoque, porque sabe con certeza que éste determinará en gran medida que un árbol en maceta acabe atrapando nuestro corazón cuando lo contemplemos. Será la diferencia entre un árbol plantado en un tiesto y un bonsái de verdad. Si alguien desea profundizar en el arte del bonsái a ese nivel, incluso habiendo estudiado en Japón, debería quizá plantearse ser alumno de la Escuela Sagunt Bonsái, pues aprenderá a ver los bonsáis con otros ojos, a ver su esencia.

José Manuel Blázquez
Propietario y Profesor
Bonsaikido
www.bonsaikido.com

7 05 2017

Tributo a Peter Adams

Por |7 mayo 2017|Filosofía|Sin comentarios

Sirva esta galería de dibujos realizados por Peter Adams, como homenaje de reconocimiento a quién considero uno de mis maestros, que tanto me ha enseñado sobre Estética y Diseño en Arte Bonsái. ¡Gracias Peter, allá donde estés!

27 02 2017

Gei y Aji

Por |27 febrero 2017|Filosofía|Sin comentarios

Cuando se admira un bonsái en Japón se alaba su GEI o su AJI. GEI significa movimiento y AJI hace referencia a sabor o deleite. Ésta es una característica muy importante, que sólo algunos árboles poseen. El GEI en este Olea sylvestris identifica el peculiar Shari, que en la curva adquiere una asombrosa forma de “ala”, como si de un junípero se tratara.

El Ten-Jin añade AJI, complementándose a la perfección con el resto de elementos que al mirarlos nos trasladan a un rincón salvaje de la naturaleza, para en definitiva elevar su belleza a cotas muy altas.

28 01 2017

Un Bonsái ha de Contar una Historia

Por |28 enero 2017|Filosofía|3 Comentarios

Un bonsái debe contar una historia. Como artistas del Arte Bonsái debemos buscar inspiración en los modelos naturales y más concretamente en nuestros objetos de estudio: el árbol y la naturaleza. Pero no se trata de copiar la forma de una especie vegetal concreta, hay que ir un paso mas allá y tomando como base el patrón de crecimiento de una planta, lo que se debe perseguir y alcanzar es su idealización, porque sino la creación de una obra de arte acabará convirtiéndose en una burda copia. Habitualmente oigo a gente que intenta impresionar sobre sus conocimientos respecto a este noble arte (por otro lado habitual), decir la máxima cuando observan un bonsái que “ese bonsái no parece un árbol de la naturaleza“. A esas personas habría que decirles que cuando un maestro crea un bonsái, no persigue que éste acabe convirtiéndose en una imagen espejo de un árbol real, sino una combinación de elementos que recreen una sensación en el espectador… En definitiva, trata de escribir la historia que refleje las situaciones y vivencias por las que ha pasado ese ser vivo.

También estoy muy acostumbrado a ver especies que nada tienen que ver con un Pino (muchos caducos), formarse con ramas totalmente inclinadas y copas completamente triangulares, cual productos sacados de una cadena de una fábrica de producción en serie. No daré nombres pero hay muchos… sólo hay que echar un vistazo en las redes sociales… todo esto indica una cosa: falta de creatividad. Alguien encuentra un estilo y una forma que se le dan bien y con los que se encuentra a gusto y no arriesga, que le sirven para lucirse ante los aficionados, que se pirran por un tronco grueso, una madera espectacular y un verde lustroso, sin ver más allá; cuantas veces he oído decir ese bonsái es espectacular, tiene una ramificación impresionante; y yo me digo a mí mismo, todo eso no deja de ser simple jardinería, que con un buen conocimiento del cultivo de una especie se puede alcanzar.

Y no le resto méritos a nadie, pero vamos a ser precisos (algo que me encanta). Eso no es Arte Bonsái. Y sé que mis palabras pueden levantar ampollas, pero me da igual, porque estoy ya un poco cansado que alguien hable de Arte Bonsái y no sepa lo que es el punto focal, el equilibrio dinámico, los espacios vacíos, la profundidad, las asimetrías, la unicidad, el ritmo, la importantísima armonía y tantas otras cosas, que cualquier artista de otra especialidad conoce, trabaja y domina a la perfección. Y la pregunta es: ¿cuánto nos impresiona ver los bonsáis japoneses en las exposiciones de renombre? Y, ¿cuánta gente ha sentido curiosidad o se ha adentrado en el mundo del bonsái al ver estas obras de arte? Los maestros japoneses llevan años trabajando todas estas cuestiones y ahí están sus resultados. El problema es que en Japón no se habla de la teoría, sino que miras cómo trabaja un maestro y si eres perspicaz y te fijas bien acabas aprendiendo el oficio. Ellos tienen fuertemente impregnado en su cultura todos estos cánones de belleza (tan alejados del orden, la simetría y la perfección que tanto gusta en Occidente) y no necesitan estudiarlos para aplicarlos, pues emanan de forma natural desde lo más profundo de su corazón y alma.

Y entonces ahora, ¿cómo debemos proceder? La respuesta es sencilla. Mira y busca qué bonsáis son los que más te cautivan y luego estudia, estudia, estudia y analiza en profundidad todos sus elementos que no estarán ahí por casualidad. Al fin y al cabo, el bonsái si se considera Arte, no se alejará mucho de la estética que persiguen otras disciplinas artísticas como la pintura, la fotografía o la escultura, por citar sólo algunos ejemplos. Habrán sido creados por alguien que domina las técnicas, pero que no sólo se queda en ellas, sino que busca despertar las sensaciones y emociones de quien lo observa, para dejar a un lado su condición de objeto y elevarse para alcanzar su dimensión como una obra de arte.

13 01 2017

Bonsáis Onigiri

Por |13 enero 2017|Filosofía|2 Comentarios

La tan recurrente forma excesivamente triangular con la que muchos diseñan sus bonsáis, es una costumbre que hay que tratar de evitar a toda costa. El gran maestro Kunio Kobayashi denomina a estos bonsáis como “Bonsáis Onigiri”, por su analogía con las croquetas que se elaboran con arroz en forma de triángulo típicas de Japón. Cuando modelemos un bonsái intentaremos jugar con los espacios vacíos, las asimetrías y los equilibrios dinámicos, para no caer en esa tendencia errónea, que aportaría un aspecto excesivamente artificial al árbol en detrimento de su naturalidad.

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