Llevaba tiempo estudiando y con ganas de trabajar este extraño y peculiar Pino Albar (Pinus sylvestris) propiedad de Alejandro Morena (de Carranque, Toledo) y por fin llegó el día. Hubo que esperar tras su recuperación a que el árbol se mostrara en plenitud de energía (dejamos que hiciera tres brotaciones), pues el calibre y la magnitud de las técnicas que había que emplear, para torsionar ese ya considerable tronco lo exigía.

Imagen que evidencia a la perfección la complicada forma que describe el tachiagari.

Diámetro del tronco que hay que doblar y compactar.

Se analizaron las diferentes opciones de diseño posibles, pero al final se eligió aquella con la que se realzaba más el carácter eminentemente masculino de este pino, mediante esas curvas y ángulos tan cerrados en el primer tramo del tronco y una corteza vieja y muy craquelada.

Foto que muestra el verde extremadamente alejado de la base.

Detalle del tramo largo y completamente recto, en el que había que emplear varias técnicas extremas para acercarlo.

Para que su estilo encajara con toda esa serie de singularidades se optó por potenciar la unicidad y compacidad de la copa, lo que redundaría en gran medida en el aumento de la percepción visual y estética de la interesante base de este ejemplar, asumiendo así el papel de elemento principal y punto focal del conjunto.

Veamos el resultado…

Finalizada la primera fase del doblado del grueso tronco.

Aspecto final tras 8 horas de intenso trabajo.

Con una maceta que puede resaltar sus atributos (fotomontaje).